La esencia de Alentejo es la de una belleza y una tradición intocada que traspasa una vida lenta y hedonista. La huella romana, árabe, medieval y renacentista ha dejado en la región casas blancas, altos monasterios, fortalezas inexpugnables para el tiempo, villas marineras... Todas rodeadas de una naturaleza inspiradora y diversa, del bosque a la ribera, de la costa a las cumbres. El arte, ligado a esa naturaleza, a las cosas cotidianas y a la historia, es artesanía, indistinguible de las necesidades del campo o de la mar: azulejos, cencerros, cantes para cada ocasión. Y es una fiesta continua para los sentidos en la que la tradición se mima y convive con expresiones de vanguardia. Este territorio de horizontes bucólicos se recorre mejor a pie, en bici o a caballo, con las vistas de las dehesas y de los delfines que juegan en el estuario del río Sado. Y, uniéndolo todo, una hospitalidad legendaria que se traduce en alojamientos de generosos espacios, de inolvidable historia o de arquitecturas vanguardistas de acero y cristal, pero, sobre todo, de amabilidad infinita. Con una abundante y deliciosa mesa en la que lo mejor llega directamente de la tierra o el mar al plato. Un territorio vitivinícola emergente aún por descubrir, aún más sabroso y auténtico de lo que espera el viajero que busca lo esencial.
Descubre su esencia y vive una historia única en Alentejo.