Descubre su esencia y vive una historia única en Alentejo
La esencia de Alentejo es la de una belleza y una tradición intocada que traspasa una vida lenta y hedonista. La huella romana, árabe, medieval y renacentista ha dejado en la región casas blancas, altos monasterios, fortalezas inexpugnables para el tiempo, villas marineras... Todas rodeadas de una naturaleza inspiradora y diversa, del bosque a la ribera, de la costa a las cumbres. El arte, ligado a esa naturaleza, a las cosas cotidianas y a la historia, es artesanía, indistinguible de las necesidades del campo o de la mar: azulejos, cencerros, cantes para cada ocasión. Y es una fiesta continua para los sentidos en la que la tradición se mima y convive con expresiones de vanguardia. Este territorio de horizontes bucólicos se recorre mejor a pie, en bici o a caballo, con las vistas de las dehesas y de los delfines que juegan en el estuario del río Sado. Y, uniéndolo todo, una hospitalidad legendaria que se traduce en alojamientos de generosos espacios, de inolvidable historia o de arquitecturas vanguardistas de acero y cristal, pero, sobre todo, de amabilidad infinita. Con una abundante y deliciosa mesa en la que lo mejor llega directamente de la tierra o el mar al plato. Un territorio vitivinícola emergente aún por descubrir, aún más sabroso y auténtico de lo que espera el viajero que busca lo esencial. Descubre su esencia y vive una historia única en Alentejo.
Alentejo
Literalmente, Alentejo significa más allá del Tajo, tal es así, que desde Nisa, villa del Alto Alentejo, se vislumbra un Tajo opuesto al que vemos en España, ofreciendo diversas pequeñas rutas que desvelan los secretos paisajísticos de la cuenca del Tajo y la sierra de San Miguel. Además, el Alentejo está repleto de otras muchas más pequeñas ciudades y pueblos perfectamente comunicadas entre sí y que carecen de edificios apiñados y de la polución de la gran ciudad. Sin embargo, son espacios en los que se funden paisajes rurales y toques ligeros urbanos, construyéndose así entornos distinguidos y sobrios a su vez.
Foto: Santiago do Cacém
Évora
La que más llama la atención es Évora, en el centro de la región, un pueblo amurallado cuyo epicentro es la Plaza do Giraldo, donde se encuentra el espíritu comercial de la región y se percibe la influencia moruna. Todo el casco antiguo es declarado Patrimonio de la Humanidad y los monumentos dignos de visitar son la Iglesia de San Francisco o el Templo de Évora, que tiene sus orígenes en la época romana. A escasos 10 minutos del casco antiguo se encuentra el hotel Rusticae Casa do Governador, una casa centenaria en una espectacular finca de 200 hectáreas, en una zona de alta protección ecológica.
Foto: Évora
Alcáçovas y Sines
Para los amantes de la historia, la visita a Alcáçovas es imprescindible, y el paso por Sines obligatorio. Alcáçovas es un pueblo que cuenta con iglesias con encanto y sobre todo con el jardín renacentista del Palacio de los Henriques. El dato histórico en cuestión, es que ahí tuvo lugar la firma del acuerdo por el que se establecía que Portugal y España eran las dos potencias marítimas por excelencia en la época de Isabel la Católica. Por su parte, Sines, es la ciudad en la que nació Vasco de Gama y no se parece en nada a todo lo mencionado anteriormente. Es un territorio con más de 10.000 habitantes y dotada de puntos arquitectónicos como su castillo principal y la que fue la casa de Vasco de Gama, que hoy en día es un museo.
Foto: Sines
Distrito de Beja
El distrito de Beja se sitúa en la mitad sur de la llanura alentejana y está atravesado por sierras. Su estructura histórica más significativa es el Castelo de Beja, cuya torre es la más alta de Portugal. Cerca de dicho castillo, se halla la Iglesia blanca de San Amaro, edificada durante el periodo visigodo, que cuenta con un museo arqueológico en su interior. El secreto de la ciudad se desvela paseando por los callejones de edificios blancos, azulejos ornamentados y de pinceladas moriscas. Una de las festividades más populares es la Feria agrícola Ovibeja, donde se pueden probar productos de la región, ganado, productos artesanales y espectáculos en directo.
Foto: Castelo de Beja
Comporta
Llegó el momento de hablar de la costa. Comporta es uno de los pueblos más frecuentados por los turistas durante la época estival debido a su ubicación costera y sus reconocidas playas –de las mejores del país- en las que no se encuentran grandes aglomeraciones de gente; es un sitio para relajarse y disfrutar.
Elvas y Comporta
Por último, se sugiere pasar por Elvas, que es el punto de entrada a la región desde Badajoz y se caracteriza por ser una ciudad amurallada y poseer el Acueducto de Amoeria. También se recomiendan los pueblos medievales de Monsaraz y Marvão. Y si hay que hablar de costa, Comporta es uno de los pueblos más frecuentados por los turistas durante la época estival debido a su ubicación y sus reconocidas playas –de las mejores del país- gracias a su gran extensión, no se encuentran grandes aglomeraciones de gente; es un sitio para relajarse y disfrutar.
Foto: Elvás
Gastronomía
A todos los destinos hay que brindarles un poco de sabor, por lo que de la gastronomía del Alentejo vale la pena degustar su plato homónimo, compuesto de carne de cerdo con almejas, cilantro, y un vino procedente de las mejores viñas de la región. Además, es muy popular la “acorda” –típica sopa alentejana-, y sobre todo el bacalao, plato más que típico portugués.
Donde Dormir
Paisajes de ensueño, pueblos con encanto, patrimonio cultural por doquier y a un paso de Badajoz… ya no hay excusas para no visitar El Alentejo. Para descansar, Rusticae tiene en su selección los mejores alojamientos por toda la zona. Herdade das Barradas da Serra en Grândola, a escasos kilómetros de Comporta y Sines. Torre de Palma Wine Hotel, muy cerca de la villa de Monforte. Casa da Ermida de Santa Catarina, una península rodeada por las aguas de la Albufera de Caia. Paraiso Escondido y Craveiral Farmhouse by belong staying & feeling, situados al suroeste de la región. Hotel Herdade Da Cortesia, junto a uno de los brazos del embalse de Maranhão. Hotel Casa do Terreiro do Poço en la zona de Évora, muy cerca de la frontera española.
Foto: Torre de Palma Wine Hotel
Cultura
En Alentejo, la cultura está viva en todas partes. Para sumergirse en la cultura y el arte del Alentejo, el primer paso es caminar por las galerías al aire libre, donde la historia está escrita en piedra. Desde la prehistoria damos un salto en el tiempo y descubrimos imponentes castillos y pueblos fortificados, deslumbrándonos con el arte de las capillas, conventos y catedrales y recorriendo, paso a paso, los muchos siglos de historia que los museos del Alentejo tienen para contarnos. Imposible no mencionar su artesanía cómo cumbre de su expresión cultural: sus textiles, los muebles pintados, la alfarería, objetos decorativos de acero y las piezas elaboradas con corcho, son olvidarnos de los capotes tradicionales convertidos en moda. ¡Cultura viva sin lugar a dudas!
Aire Libre
En este lugar de planicies, atravesado por arroyos, mar y campos que nos llenan el alma de viajes y experiencias, la belleza del paisaje nos invita a pasear y a realizar actividades al aire libre, sin duda una de las mejores formas de vivir a tope el verdadero Alentejo. La oferta de servicios y equipos de animación es muy variada: actividades acuáticas (observación de delfines, surf, windsurf, kitesurf, piragüismo, kayak, buceo, vela, pesca) paseos en la naturaleza a pie, de btt o jeep, globo, degustación de productos locales, deportes de aire libre y visitas a museos y monumentos. Un destino donde activarse y disfrutar.
Gastronomía
El Alentejo es un templo dedicado al arte de la mesa y un paraíso para los amantes de la dieta mediterránea. Pocos destinos gastronómicos pueden presumir de que, en el plato, ganaderos, pescadores y agricultores sean tan relevantes como los cocineros. Desde su cerdo ibérico, a los dulces conventuales, a sus potentes variedades de queso y a una despensa marina que no podría dar lugar a otra cosa que a unas recetas únicas de mar y montaña. Habría que estar loco para concebir aquí algo diferente a la slow food o a la cocina de kilómetro cero. Son las señas de identidad de una región famosa por su buen hacer en Portugal, creciéntemente reconocida en los medios internacionales y llamada a ser el próximo gran "descubrimiento” gourmet europeo. Descubre aquí como tradición y modernidad se dan la mano de la forma más exquisita.
Vinos
Con más de 250 productores y ocho regiones demarcadas, Alentejo es un terreno fértil para los que aprecian los mejores néctares. Y es que Alentejo lleva elaborando vinos desde que fue romana, como el Vinho de Talha, y vive hoy su edad de oro. La variedad de terrenos y uvas, la hermosura de los paisajes y la calidad de los vinos más buscados y bebidos de Portugal, marcan la denominación de origen de Alentejo, que protege todo el territorio. Bodegas tradicionales que, en su corazón, miran al futuro y se alían con la tecnología, promueven catas, recorridos y noches entre viñedos que hacen inolvidable una enorregión que se ha calificado como la nueva Toscana o el nuevo Napa Valley. Pero Alentejo es mucho más. Mucho más auténtico, mucho más sabroso, mucho más secreto. ¿Quieres descubrirlo?
Patrimonio Mundial de la Unesco
La cultura de Alentejo vive en el corazón de toda la humanidad y sus bienes materiales e inmateriales han sido reconocidos por la UNESCO. Desde la ciudad de Évora con sus 95 monolitos de granito del crómlech prehistórico de los Almendres, las columnas elevadas al cielo del templo romano y la catedral medieval construida sobre una mezquita, a las fortificaciones de Elvas en forma de estrella, las más grandes en el mundo, con un perímetro de 10 kilómetros. El Cante Alentejano, uno de los bienes inmateriales de Alentejo, es un canto polifónico y sin instrumentos, de acentos profundos y melancólicos, que está presente en las celebraciones públicas y privadas y es un signo de identidad que se transmite de mayores a jóvenes.
Evasión y Bienestar
El Alentejo ofrece paisajes que nunca olvidaremos, ya sea en medio de una llanura, en la cima de un acantilado, de una colina o junto al mar, lugares perfectos para inspirarse y dedicar tiempo para uno mismo. El orgullo por la tradición de los alentejanos es inseparable del cuidado de la naturaleza. Dunas, acantilados, páramos y bosques son santuarios para variados ejemplos de flora y fauna, de las aves migratorias a las nutrias; de la menta de la ribera a la esteva. Pero su bienestar son además sus playas, sus reservas, paseos, rutas, y todas las actividades que se pueden llevar a cabo en esta magnífica región.
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